miércoles, 4 de noviembre de 2009

UN CRIMEN FRANQUISTA

Tortosa, 29 mayo 2009 UN CRIMEN FRANQUISTA EN MI FAMILIA Creo que el Supremo se ha equivocado en cortar la investigación sobre los crímenes del franquismo, por influencia de sus dinosaurios, refractarios a tirar definitivamente la toalla. Yo puedo aportar uno que cometió a la memoria y honor de mi abuelo Manuel, ya que asesinado por los rojos, no fue reconocido por los franquistas como muerto "por Dios y por España", cuando mi abuelo, judío converso al catolicismo, aunque no meapilas, era profundamente religioso, patriota y de una rectitud y honradez morales a prueba de "goma 2". Lo cual indica que el franquismo era olímpico, aunque teñido de azul, y al servicio de la iglesia olímpica por lo que luego diré. De paso diré que tampoco la iglesia católica lo ha reconocido como paladín de la verdadera Fe y como mártir de la misma, tal cual fue. Tampoco mi familia ha reconocido nunca sus méritos, corriendo un tupido velo de silencio sobre su memoria. Únicamente mi padre conservaba dos fotos del acto de la dedicación de una plaza, que hizo mi abuelo en 1927 siendo alcalde de Mirambel, a un cirujano local, que llegó a ser rector de la Universidad de Valencia. Mi padre las conservaba porque comprendió y se solidarizó con las segundas intenciones escatológicas que tenía aquel hecho siendo la causa de su muerte, aunque tampoco me las explicó nunca porque yo entonces tampoco lo hubiera comprendido, esperando que lo comprendiera de mayor por mi cuenta. Mi padre llegó a insultar con santa cólera a los asesinos de mi abuelo, al contrario que mi manso y maquiavélico padrino.


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