FIESTAS PATRONALES
Tortosa, 27 agosto 2009 IBERIA Y SUS FIESTAS PATRONALES. No existe ningún pueblo de la extensa Iberia, que no celebre unos días de jolgorio y desenfreno, como si obedecieran a una orden de los dioses que les obligara a disfrutar de unos días, en que deben olvidarse de los palos que les dan durante todo el año en enfermedades, penurias económicas, problemas de pareja o de sus retoños, etc. En esos días pase lo que pase han de mostrarse alegres y contentos si no quieren ser señalados por sus vecinos como personas aguafiestas o con menos suerte que ellos. Eso sí, cada pueblo tiene su patrón o patrona canonizados por la Iglesia católica y del que la mayoría desconoce sus trabajos y persecuciones por mantener hasta el final su Fe y Amor a Cristo. Y es que el patrón es sólo el pretexto para la fiesta y poco les importaría que el pretexto fuera un idolito pagano. No hay más que ver la cara demacrada, triste y de gilipollas, con que los escultores han elaborado sus figuras paseadas en la preceptiva procesión del santo. Esas figuras quieren dar a entender a la gente, sobre todo a los jóvenes, que no son para imitar porque la vida de los vecinos del pueblo va por los derroteros que les marcan sus dioses de carne y hueso, queriendo advertir que si los imitan acabarán alelados como ellos. Las fiestas son para comer, beber, bailar y pescar lo que se pueda y a los santos que los zurzan. A lo sumo si hay alguno muy apurado, se atreve a musitarle al santo una oración por si suena la flauta por casualidad, y si suena no se atreverá a comunicarlo a nadie no sea que se entere la competencia, ni tan siquiera se lo agradecerá al santo haciendo un cambio en su vida. Si se lo agradece considerá suficiente ponerle una velita. Es la "porca miseria" de Iberia.
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