viernes, 20 de noviembre de 2009
EL BORBÓN ES COMO LOS TORTOSINOS
El Borbón es campechano y simpático como los tortosinos (en Tortosa incluso existe la carretera "la Simpática"). Es buen y prolífico conversador en privado aunque no sabe hablar en público, igual que los tortosinos. Es amigo de obtener pingües beneficios económicos sin dar golpe, igual que los caciques tortosinos que conocen todos los entresijos de las leyes, más que los judíos la Torá, para poder joder al personal. Es amigo de la ley, el orden y las pistolas (es escandaloso el presupuesto español en pólvora y para golfos enfundando un uniforme) para que sus ocultas fechorías queden protegidas y a buen recaudo. Es tal la sintonía entre el Borbón y Tortosa que en 1978, año del VIII centenario de la bajada de la Cinta a Tortosa, los tortosinos lo nombraron presidente de honor de la Real Archicofradía de la Cinta. En realidad el Borbón, al igual que la mayoría de tortosinos no son creyentes, pero sí, y mucho, supersticiosos, por lo que buscan siempre estar bien con el mundo de ultratumba y del más allá y sobre todo con el hombre, para tener todos los papeles en regla para que tanto el cielo como el hombre les proporcione los "cacaus", que les permitan seguir metiendo la pelotita en el ámbito de la cuotidianidad, de la más absoluta normalidad y sin levantar aspavientos. Y así ir configurando un mundo contrario al Dios verdadero y al hombre. Así podemos decir que un borbón o un tortosino si vieran a un hombre tirado en la cuneta, siempre sin perder la sonrisa y la simpatía, lo acabarían de rematar, esgrimiendo que lo habían hecho para que terminara de padecer ante quienes les pidieran cuentas.
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