miércoles, 25 de noviembre de 2009

LOS REYES MAGOS ERAN DE ILERCAVONIA

Hace algún tiempo leí en la Historia de Tortosa y su Comarca de Enrique Bayerri que el autor consideraba descabellada, extravagante y fantasiosa la opinión de alguien que había escrito que los Reyes Magos  eran de Tortosa. Yo, que he llegado a un punto, en que de esta ciudad ya me lo creo todo por muy disparatado que parezca, comencé a investigar y a atar cabos y concluí que efectivamente los Reyes Magos que fueron a adorar al Niño-Dios en Belén, eran ilercavones. En las culturas mesopotámicas consideraban oriente a la otra parte del Mediterráneo, en donde como ya dije en otra ocasión vive el Dios Sol o Alá, que con el primer polvo matutino orientaba a los mesopotámicos en su vida intramundana cuya felicidad eran las riquezas, los placeres y el poder, igual que los dioses ilercavones, o como hacen hoy en día los moros también seguidores suyos. En las últimas elecciones municipales, hice una pintada sobre un cartel electoral que decía "pueblo de reyes". De hecho los tortosinos e ilercavones, siguiendo la estela de sus dioses, se consideran reyes y magos ya que tienen necesidad vital de tener siempre algo sobre su dominio, ya sean hijos, el esposo, la esposa, operarios, alumnos, pacientes o aunque solo sea un perro o un gato. Y son magos porque entienden y tienen largas conversaciones sobe todo lo humano y lo divino y a nivel mundial, y eso sin haber abierto nunca un libro. Y no oses llevarles la contraria porque como soberbios que son, montan enseguida en cólera o bien te desprecian o se ríen de ti. Mi madre, por ejemplo, a mis 50 años quería tener un control absoluto sobre todos mis actos hasta en los más mínimos detalles, y al morir ella, mi cuñado el madero y mi hermana querían seguir su estela dominadora sobre mí, hasta que me ví obligado a pararles los pies. Los Reyes Magos, sabedores de que el Niño de Belén era el verdadero Dios, fueron a adorarle en aquella edad en que no podía hacerles nada, pero ningún rey ilercavón fue a defenderle a sus 33 años cuando tuvo que comparecer ante el tribunal de Pilatos, sino que desde aquí propiciaron para que fuera ejecutado.

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