miércoles, 4 de noviembre de 2009

CONFESIONES (y XIII)


Tortosa, 21 agosto 2009 CONFESIONES EN EL DIVÁN DEL PSIQUIATRA (y XIII). Después de estas largas sesiones de psicoanálisis, el supuesto psiquiatra me dio el diagnóstico, diciéndome que yo estaba loco de remate y más loco que una cabra, batiendo todos los records históricos de todos los que habían pasado por aquel diván en su ya dilatada carrera profesional. Y añadió, por otra parte, que mi locura no tenía cura, puesto que era una locura de amor a la Verdad, la Libertad, la Justicia, a Cristo y a su Iglesia, realidades éstas que son eternas. Ya en el bar para tomarnos unos vinos, como veníamos haciendo todos los días después de la consulta, me dijo que de lo que habíamos hablado durante estos allí en el bar, queriéndole yo "venderle la moto" de que me ayudara en mi proyecto de apagar un volcán en permanente erupción desde hace 6.000 años, era la cosa más rara que jamás había oído en aquel garito y eso que allí el personal solía empinar bastante el codo. Pero me confesó que él era del Opus y que estaba dispuesto a colaborar en mi proyecto de apagar el volcán, y que para ello, desde aquel instante, dejaba el Opus y que lo primero que haría, aparte de rezar, sería presentar una querella criminal contra el Opus por todo el dinero que le habían robado, basando su denuncia en los argumentos de mis investigaciones teológicas. Yo le dije con las palabras del Señor, "haz esto y vivirás", pero no vaya al tribunal de la Rota ni a ningún otro tribunal ibérico porque lo dejarán sin un euro y "sin plumas y cacareando". Al despedirnos le dije: "Soc lo fill de Abelardo, lo tractant de matxos de la taberna nova de Jesús". "Adéu i moltes gràcies".


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