Las circunstancias nos han llevado a los verdaderos cristianos a las catacumbas de los primeros cristianos. En ella ya no hay palacios ni seguridades de poder político. Sólo ha quedado, pendiente entre el cielo y la tierra, Cristo crucificado, nuestro salvador, y al que mirarán los que lo crucificaron, cuando se aplique el Proyecto Génesis AMDG. "Christus heri, et hodie, et in saecula" (Cristo, ayer, hoy y siempre), y que lo llevamos siempre en nuestro corazón y que nos da la fuerza y seguridad para chulear ante nuestros enemigos, venciendo todos sus ataques, porque nos hizo hijos de Dios. En estas circunstancias hay mucha gente de oriente y de occidente que sigue a Cristo, a veces sin saberlo. A medida que los verdaderos cristianos con nuestra oración y nuestro trabajo vayamos dispersando las nieblas que sus enemigos, desde el Olimpo, extienden a su alrededor y en sus mentes, todo el linaje humano sin triunfalismos creerá en Él y conocerá a los enemigos que los aparta de Él, porque no quieren que sus obras de pecado queden de manifiesto. Me decía un detective privado que cuando estudió la carrera, un profesor les dijo una vez que la verdad es como un cubito de hielo en un vaso de agua que por mucho que lo empujes hacia abajo siempre emerge a la superficie.
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