miércoles, 4 de noviembre de 2009

ABUNDANDO

Tortosa, 5 agosto 2009 ABUNDANDO EN EL MISMO TEMA. Escriví lo de la carta anterior porque desde el día 29 de junio, festividad de S. Pedro y S. Pablo, hasta el 31 de julio del presente año, he estado internado en el psiquiátrico Pere Mata de Amposta, inaugurado hace tres años y con una distribución de pabellones similar a la del seminario menor de Tortosa. Lo fui tras un requerimiento judicial de los Juzgados de Tortosa, viniéndome a buscar de forma campechana y amigable, con una orden judicial, al bar del chino un mosso d’escuadra, que era de Roquetes y diciéndome que la secretaria del juez sólo me quería hacer unas preguntas, pero no me dejó leer la orden, y por ello no he podido saber de quién partió la denuncia y por qué, aunque sospecho que a instancias de autoridades ibéricas muy elevadas, la materializó mi cuñado el madero. Tras mi declaración ante un juez, la médico forense amiga de mi familia y una secretaria, en un despacho del juzgado, respondí sin abogado defensor, a las preguntas de la forense. Después de esperar unas dos horas la sentencia, me dijeron que me tenían que internar en dicho psiquiátrico, de donde no sabía cuándo saldría. Pregunté si la sentencia era irrevocable, a lo que me respondieron que podía presentar recurso. Les dije que lo quería presentar y me dijeron que ya hablaría de esto en el Hospital. Fui conducido a éste en una ambulancia escoltada por una pareja de mossos ya que la sentencia decía que yo podría agredir a alguien. Al llegar, la secretaria ni tan siquiera me preguntó si entraba allí forzado o por propia voluntad y no encontré allí a ningún abogado ni juez. Un día de estos aparecerá en mi página web (www.blaiguimera.com) mis declaraciones ante el juez, que por cierto hice con absoluta tranquilidad aunque pedí un baso de agua porque tenía la boca reseca, y también el informe médico que me dieron a la salida del psiquiátrico.


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