sábado, 28 de noviembre de 2009

LA CENSURA EN LA DICTADURA BORBÓNICA

Ha cambiado notablemente el método de censura de la dictadura franquista a la borbónica. La diferencia esencial es que en la franquista era ejercida por personas concretas con nombres y apellidos. En cambio en la borbónica, aunque es más poderosa, es invisible. De tal forma que los que trabajan en los medios, por un consenso universal no escrito, ya saben de antemano lo que pueden y no pueden decir. Por ello sólo hay libertad para decir disparates irracionales, para hablar de religiones emanadas de la laboriosa actividad olímpica de siglos, de la vida animal en sí y de la que se aplica a las personas, del conflicto permanente también emanado de la cotidiana actividad olímpica, y en definitiva sobre todo lo referente al sucedáneo de vida que nos ofrece el príncipe de este mundo, el Olimpo, desde hace 6.000 años, y a la muerte con la que nos asesina. Y la raya que no pueden sobrepasar los medios en la dictadura borbónica es la de intentar profundizar sobre el origen real de esta vida y muerte mundanales, y en la de hablar del verdadero Dios y su verdadera Fe. Se puede, eso sí, hablar de la iglesia oficial sin necesidad de perseguirla, ya que todos sus gerifaltes están en contra del verdadero Dios y su Fe. Todo esto lo digo por experiencia personal en mis ocasionales escarceos con los medios, tanto locales como nacionales. Pero siempre nos quedará Internet.

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