Los dioses de Tortosa al erigirse en Dios dominador de la vida y la muerte de todos los humanos, desde el pecado original de Adán y Eva, reclaman a los humanos un culto y un servicio. Eso fue apercibido por Mahoma en el siglo VII, que engañado por el arcángel Gabriel movilizó a Oriente para servir a ese Dios enemigo del verdadero. Por ello al igual que el falso Dios son gente fanática, incivilizada, dominante y que basan su poder en la violencia en busca del disfrute de los placeres terrenales en un paraíso, al igual que viven los tortosinos (se habla del oasis catalán) y los íberos en general haciendo caso omiso a cualquier tipo de crisis económica, al igual que Alá vive en su paraíso tortosino trabajando constantemente por apartar a los humanos del verdadero Dios y de su redentor en busca de su objetivo final cual es la destrucción de la obra creadora del verdadero Dios. Los íberos y sus autoridades también sirven y temen desde siempre al Dios tortosino, de ahí las dificultades que tuvo el apóstol Santiago en difundir el cristianismo en España. Cuando el Rey y los políticos dicen que están al servicio de todos los españoles quieren decir que están al servicio de Alá en su paraíso tortosino al igual que los cuerpos policiales y el ejército. No me extrañaría que después de que los políticos españoles hayan llenado España de sus compañeros moros, la catedral de Tortosa se convirtiera en breve en una mezquita.
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