domingo, 15 de noviembre de 2009

EL CATOLICISMO EN LA ÉPOCA FRANQUISTA

El catolicismo de la época de Franco estaba inspirado y ordenado bajo el imperio de la ley por el Olimpo Escorpión de Tortosa, de tal forma que la gente que llenaba las iglesias era como si llenara mezquitas, de hecho la guardia personal de Franco era mora. Recuerdo que cuando alguna vez fui a misa con mi padre que hacía la burla a Alá, al momento de arrodillarse lo simulaba para no dar culto al Olimpo. Era un catolicismo ultramontano del Dios falso que al igual que en el antiguo testamento esclavizaba al mundo bajo el peso de la ley contra la que se reveló S. Pablo predicando que de ella nos había liberado Cristo al revelarnos al Dios verdadero, el de la filiación divina, de la libertad, de la gracia y combativo contra los enemigos del reino de paz y libertad que él nos trajo, es decir contra el Olimpo y sus secuaces. Ese catolicismo autoritario le venía de perillas a Franco ya que tenía el orden social asegurado ya que tenía al clero, que por cierto mandaba más que los alcaldes, a su servicio para impartir justicia y orden en el masoquista pueblo español, que con tal tenga un duro para formar una familia, trabajo y un rato de esparcimiento como el fútbol o los toros, siempre ha estado al servicio del Olimpo para crucificar al Hombre de turno, cosa que cuando la consiguen les llena de orgullo y chulería por haber cumplido con la tradición de sus ancestros. Así Franco consideró que ya podía morir satisfecho por el deber cumplido cuando meses antes, el 26 de junio de 1975, murió Escrivá, el Hombre de su época. Así podemos decir que Iberia ha sido y es la tribu más salvaje de todo el planeta. Por su parte Franco y sus gloriosas fuerzas armadas incluida la temida benemérita salvaguardaba al clero para que pudiera follar con tranquilidad para que Alá estuviera siempre omnipresente en España y en el mundo. También el antipapa Pío XII colaboró en la fiesta franquista firmando un concordato con el dictador, así como con Hitler.

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