miércoles, 4 de noviembre de 2009

TORTOSA DEMOCRÁTICA (II)

Tortosa, 11 agosto 2009 TORTOSA DEMOCRÁTICA (II). La democrática Tortosa es una ciudad fría, triste y gris, muy gris. Respecto a la frialdad de sus corazones, cuando, por ejemplo, el ayuntamiento se dedica a hacer "obras de caridad", lo nunca visto hasta ahora, a través de su asistencia social, en último término lo hace para quedarse con tu dinero cuando mueras y para "organizarte la vida", por eso este servicio está gestionado por el elemento femenino experto en estos temas, y además aquí cuando alguien te hace un favor, a la corta o la larga se lo cobrará con creces. En lo referente a la alegría, en esta ciudad sólo están alegres los que tienen la vida solucionada, los hartos y los gilipollas que se evaden de la realidad, lo cual no es una alegría auténtica sino su caricatura. Si estás alegre porque eres una persona honrada y con la verdadera Fe, te consideran un infantiloide, un "vivalavirgen" o un subnormal. Al respecto recuerdo que una vez me contó mi padre que una pareja de la guardia civil le paró cuando iba tranquilamente por la carretera tarareando una canción en su carro de tracción animal para inquirir por qué cantaba. Y gris porque aquí no se sabe en dónde se toman las decisiones que nos afectan y quién las toma, y porque aquí está rondando continuamente sobre las cabezas de la gente la idea amenazante de la guadaña de la muerte y las enfermedades y sus trágicas consecuencias. Unos esquivan la opresión de esta idea, ilusoria y falsamente con la reencarnación, otros con la inminente venida triunfal de "Cristo", "quan tot això fotrà un pet" y al sonido de las trompetas y colocándose siempre en la parte de los buenos en la separación de las ovejas de las cabras, otros con que con la muerte termina todo como le ocurre a los perros y otros con dejar descendencia que los haga inmortales, para lo que se pasan toda la vida acumulando riquezas para dejar a sus hijos bien arreglados. Pero huyen de mi proyecto, que es democrático en el más noble sentido de la palabra, como los diablos huyen de S. José, y que les solucionaría cvilizadamente sus problemas, pero claro, nadie es profeta en su tierra.


No hay comentarios:

Publicar un comentario