viernes, 20 de noviembre de 2009
LA REVOLUCIÓN FRANCESA TERMINÓ EN AGUA DE BORRAJAS
El justo cabreo que inspiró la revolución francesa contra la opresión insoportable de sus reyes y nobleza, fue manipulada por la señora tortosina infiltrando como siempre sus peones en la organización revolucionaria y sus ejércitos para conseguir la subversión de sus mentes y así hacer que en lugar de que fueran a la raíz de sus problemas de opresión, se pusieran al servicio de la señora para ayudarla a eliminar a sus enemigos históricos como, por ejemplo, cuando las tropas napoleónicas destruyeron la sede central en Malta de la Orden Militar de los Hospitalarios de S. Juan, que desde hacía unos 500 años tenían declarada una guerra abierta con fundamento católico contra el Olimpo Escorpión. Es una utopía fantasiosa sin base real el defender la "libertad, igualdad y fraternidad", desligando estos valores de la salvación que nos consiguió Cristo y que delegó en su Iglesia para materializarlos en el tiempo y el espacio de una forma definitiva, enfrentándose a la causa y raíz, es decir, al enemigo que desde el pecado de Adán, se opone a ellos y que impide la materialización del triunfo del reino de Cristo. Por ello las tropas revolucionarias francesas hicieron el ridículo en España, al venir aquí con un pobre equipaje idealista ateo. El Olimpo con más recursos y experiencia se quitó de encima al francés como quien se sacude una mota de polvo de la chaqueta. Si se prescinde de la realidad sobrenatural, siempre tendrá razón aquel cardenal francés del siglo XIX que una vez dijo a un idealista: "Su error consiste en creer que el hombre pueda hacer algo".
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