El tinglado montado en la actual Iberia no tiene fundamentos puesto que no hay nada firmado entre el Olimpo y el hombre, es decir, no ha habido ningún apareamiento entre éste y los dioses, que sellara el pacto de entendimiento, pese a las enormes presiones, amenazas de muerte incluidas, que ha tenido que sufrir el hombre y a las que todas rechazó, para que no se produjera este extremo, que es el objetivo final del Olimpo para cada etapa de la historia. Así, está todo en el aire y todo funciona a base de voluntarismo aun sabiendo que están fuera de la ley. Ante esto yo repito a Iberia las palabras que el Señor le dijo a Pablo cuando perseguía a los cristianos: "Duro es dar golpes contra el aguijón". Y de ahora en adelante los íberos que quieran seguir metiendo la pelotita tendrán que entrar en la nueva iglesia metahistórica y sin muros, pero como para entrar en ella he puesto draconianas y radicales condiciones, no lo harán. ¡Jaque mate!
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