Éste es el título de un libro de los años 60 de un autor francés. Al contemplar China con su poderosísimo potencial humano me viene a la cabeza lo que un científico, antes de la deria pantanística de Franco, al contemplar el río Ebro vislumbró el enorme caudal de energía que se perdía y que podía ser aprovechado. Aunque no estoy de acuerdo con los comunistas, en el caso de China apruebo su guardia pretoriana ante la mierda de libertinaje con que han enmerdado el resto del mundo la plaga de estorninos de las legiones romanas de los dioses del Opus Dei. Ya los empresarios franquistas intentaron introducirse en el mercado chino para que detrás de ellos entraran los estorninos. Y de hecho uno de los primordiales objetivos de Álvaro del Portillo y de los actuales pretores, era y es introducirse en China. China a pesar de la dictadura comunista de Mao se ha conservado sana en sus gentes, de hecho yo en la actualidad estoy de refugiado político en la embajada de China en Tortosa. Y todo esto es fruto de la labor de muchos misioneros del linaje humano que en tiempos pasados dieron su vida por Cristo en esta enorme nación. Recuerdo al respecto que me impresionó vívamente un misionero español del linaje humano que vino una vez al Colegio de la Inmaculada, mostrándonos su lengua que se había cortado con una cuchilla de afeitar, antes que trasgredir, presionado por los comunistas, la ley del secreto de confesión. Yo rezo mucho por la conversión de los chinos a la sensatez de "seny i rauxa" de la verdadera Fe y para que acabe la censura del partido comunista sobre la red.
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