sábado, 12 de diciembre de 2009

LOS HERMANOS PINZONES

Un buen día, allá por mediados de los 80, aterrizó en Tortosa, como creyéndose el salvador de España, mi tío Julián, el gilipollas. Dejó la carga, es decir, tres de sus cinco hijos, de los que presumía de que los había enseñado a trabajar, y se volvió al cabo de unos años a vivir a Vinaroz, de clima más benigno. Puso a los tres hijos bajo las órdenes del explotador, usurero, avaro, mafioso y judío Chavarría, amigo personal de Antonio Ripollés, el capo. De los tres destacaría a Abelardo, al que su padre hipócritamente le puso ese nombre en memoria de mi padre. Este individuo, que camina lentamente por la calle, lleva un bar-restaurante de Chavarría, próximo al bar del chino. Una vez cuando iba por allí ya que ahora hace tiempo que no voy, me preguntó como recriminéndomelo el por qué escribía en Internet. Por cierto su bar en los días de partido de fútbol se le llena de moros. Hoy estando escribiendo en la sala de ordenadores, se me ha presentado por allí, cosa que no había hecho nunca, para preguntarme sobre si lo del abuelo Manuel lo tenía escrito en alguna parte. Y me he apercibido de que en esa visita buscaba alguna otra cosa ya que a mi familia lo del abuelo Manuel siempre les ha importado un pito.


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