lunes, 21 de diciembre de 2009

EL PELARGÓN Y EL CIERZO

Lo que voy a escribir lo pondría en el apartado de los chistes para desligarlo de los otros escritos ya que no quiero rebajar en un ápice su rigor científico. El por qué de la altura física del Borbón senior y de la del junior, tendría su explicación en aquél, por la caja semanal de pelargón que desde que pisó suelo español le envían cada semana y puntualmente desde Roma. El secreto de la altura del príncipe es otro. Se trata de la penetración, por ósmosis, en la hormona del crecimiento, de los purines de los cerdos, que tiran los granjerios en sus campos, y cuya esencia es recogida inmediatamente por el cierzo en sus continuos planeamientos sobre los campos. Ese cierzo le llega al príncipe embasado en grandes bombonas a presión, ya que en Tortosa todavía funciona la única planta embotelladora de cierzo de todo el país, con vocación internacional, con la que nació desde su construcción. Una vez llegadas las bombonas a la Zarzuela, son liberadas de sus dispositivos de seguridad, formando en todo el recinto de la Casa Real un microclima de recio y casi huracanado viento de cierzo, que en el Valle del Ebro, desde siempre, ha purificado sus tierras de golfos, vagos, maleantes y gentes de mal vivir, permitiendo así que sus honrados habitantes crezcan en volumen y astucia delante de Alá y sus compinches, para manejar a su antojo su vida y la de los demás.


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