jueves, 3 de diciembre de 2009

LOS MOVIMIENTOS ECLESIALES

Después del Concilio emergieron como las setas en el bosque, sobre todo en Iberia, los movimientos eclesiales de laicos, siempre, eso sí, dirigidos por curas infiltrados ya que donde hay movimiento hay vida. Así podemos nombrar por ejemplo a las comunidades de base, cristianos por el socialismo, pentecostales, carismáticos, catecumenales, los quicos, los del Palmar de Troya, los legionarios de Cristo Rey, lefebvristas, grupos de oración y amistad, muchas ONGs, los restos de las antiguas órdenes militares convertidas por la iglesia oficial en asociaciones de ayuda social, etc. Su lema suele ser que lo importante es el espíritu y al cuerpo que le den por el culo. Recuerdo que una vez el obispo Sistach, siguiendo las directrices de su protector Jubany, dijo que el futuro de la iglesia eran los movimientos eclesiales, esos grupos de laicos, cuya miope visión les hace creer que son la auténtica iglesia, sin más objetivos que buscar su seguiridad en el arropamiento del grupo e ir poniendo parches en los problemas de la humanidad, pero como ya he dicho, siempre bajo las faldas de los curas ya seculares, regulares, misioneros e incluso secularizados. Estos grupos han perdido el fundamento de la iglesia fundada por Cristo, cuya principal característica es la catolicidad para ir a por ellos, es decir, a por los dioses, sea a las buenas o a las malas. Por ello advirtió el Señor en el Evangelio: "Y os dirán: 'Vedlo aquí o vedlo allí' No vayáis ni corráis detrás" (Lc. 17, 23) "Donde esté el cuerpo, allí se reunirán también las águilas" (Lc. 17, 37).


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