Estamos cerca de fin de año, esa medida convencional del tiempo, que al igual que éste nos ha sido impuesto por el Olimpo a los humanos desde hace la friolera de 6.000 años. Por ello pasaré olímpicamente de toda esta celebración pagana, aparte de que no tengo nada que celebrar con los cerdos ibéricos. Escribía, erróneamente, el filósofo alemán Kant que el espacio y el tiempo son categorías mentales de las que nos es imposible desprendernos. Esto quizá era cierto en su oscurantista época de máxima tiranía olímpica, por falta de creyentes auténticos, puesto que decía Escrivá que "estas crisis mundiales son crisis de santos". Pero hoy en día en que mucha gente que se fió de la doctrina de Escrivá y que ha sido fiel a la gracia de Dios, fruto de su penitencia y oración constantes puesto que todo tiene un precio en esta vida, ha podido experimentar el don de la libertad, de la alegría, de la esperanza, etc. y de que otro mundo es posible, con la posibilidad de poder desprendernos incluso de las categorías de espacio y tiempo. Ya decía Escrivá, al que Dios le hizo vislumbrar el final feliz de la historia, al igual que a Moisés la tierra prometida, aquello de "soñad y os quedaréis cortos". Y los cerdos que sigan comiendo uvas y mierda. A nosotros y a ellos cuando se conviertan, al aplicarse el Proyecto, nos espera un tiempo sin tiempo, sin relojes ni calendarios y todo un universo que llenar de hijos de Dios, y que Él con previsión infinita creó para nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario