viernes, 25 de diciembre de 2009

BENDICIÓN URBI ET ORBI (II)

Y si quieres definitivamente dejar de jugar a la vida te aconsejo que hagas oración, no de mezquita ya que éstos creen que por mucho gritar o movilizar masas serán escuchados por Alá, sino que hagas oración cristiana que es la omnipotente. Esa oración, según la tradición bíblica de los Salmos llava incluidas las maldiciones a los enemigos de la verdadera Fe y de nuestra salud física y espiritual. Y así cuando entramos por los caminos de esta oración nos damos cuenta que la aparentemente invencible y pomposa tiranía de los poderes mundanales-olímpicos, que se nos presentan como insuperables, está sustentada sobre pies de barro y que con un simple empujoncito caen por tierra. Además de los Salmos también el Señor nos dijo que si tuviéramos Fe como un granito de mostaza, diríamos a esta montaña que desapareciera y obedecería. A veces nuestra oración no es eficaz porque, por las influencias maléficas del Olimpo, nos falta constancia, tozudez, confianza o que también esas perversas influencias nos hacen pedir cosas sólo para alimentar nuestro egoísmo o soberbia, advirtiéndonos de ello también el Señor para que buscáramos primero el Reino de Dios y su justicia y que todo lo demás se nos dará por añadidura. Esto queda también expresado por aquella máxima que dice que "la Polar es lo que importa". Es importante también que aunque estemos separados físicamente y cada uno en su casa tengamos comunión de intenciones ya que dijo el Señor que si dos o más se ponen de acuerdo en la tierra en pedir una cosa el Padre se la concederá.


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