viernes, 25 de diciembre de 2009

BENDICIÓN URBI ET ORBI (y IV)

Después de escuchar ese vodrio de canción, he apagado el televisor, puesto que no soy masoquista, y me he marchado a dormir, después de cenar yo solo dos trocitos de bacalao con tomate y media botella de cava, no sin antes conectarme una bolsa grande para la noche a la bolsita que desde que me operaron el día 15 será la que evacuará mi orina, y he dormido como un niño recién nacido. Ya decía Escrivá que la medicina ha avanzado mucho, y añado yo que a pesar del pensamiento oscurantista y retrógrado de los íberos y sus dictadores y de su autoconsciente y calculada pereza mental para investigar la verdad de las cosas. Además el filósofo francés Renée Descartes, que a pesar de sus errores filosóficos indiscutiblemente es el padre de la ciencia experimental y por tanto de la medicina moderna, era gran devoto de la Virgen María. Me he despertado a las 10 de la mañana y me he puesto a escribir esta bendición urbi et orbi en cuatro fases, como cuatro son los puntos cardinales y cuatro los puntos del signo de la bendición cristiana, y que no he podido escribir en Internet a la hora en que desde el Vaticano hacía la suya el antipapa Benedicto XVI, llena de amenazas y maldiciones contra los auténticos seguidores de Cristo, por lo que no sería de extrañar que pronto llenen la plaza de S. Pedro los mismos moros. Y no he podido enviarla porque se me ha traspapelado la contraseña de Internet y que no me sé de memoria. ¡Laudetur Iesus Christus!Tampoco querría dejar de recordar que en esta batalla final es la hora de S. José, el discreto y verdadero judío que siempre los ha tenido bien puestos y al que los dioses no sólo le tienen pánico sino verdadero pavor. NOTA: Hoy para comer tengo albóndigas con salsa de tomate y lo que quedó de la botella de cava. Y que se vayan a tomar por el culo Ferrán Adrià y su Bulli y todos los argonautas y cerdos judíos de mi familia.


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