Otorgando el Premio Nobel de la paz este año a Obama, el presidente del actual imperio, que basa su primacía mundial en el número desorbitado de sus legiones, al igual que lo hacía el imperio romano, queda claro que la paz que defiende Oslo con su premio es la paz de los dioses o de Alá, ya que detrás hay un monarca de la misma catadura moral que nuestro Borbón, y además porque el señor Nobel fundó este premio, con los beneficios del suculento y fácil negocio del material bélico. Hay que tener en cuenta que el dispositivo policial y militar de los EEUU en último término está montado para defender a Alá, es decir, a cuatro curas tortosinos, con los que forma piña la ciudad, que mediante su constante y rotativa actuación sexual mantienen el egoísmo y sus intereses en las mentes y corazones de gran parte del mundo, alejándolos del verdadero Dios y de su reino, contra los que están en pugna desde el principio del mundo. De ahí que el imperio americano junto con el Islam y los del candelero de siete brazos, ya desde tiempos de Franco, son hoy en día el apoyo más firme que tiene la dictadura comunista borbónica y católica oficial, que son la guardia inmediata y más cercana del Olimpo Escorpión. China no sé de parte de quién está, pero sólo diré que los políticos comunistas de entrada no me merecen ninguna confianza. Pero con todo, toda esta panda de moros armados hasta los dientes no nos hace miedo ya que torres más altas han caído.
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