Para empezar diré que las ideas ateas, marxistas y materialistas, desde siempre han emanado de la actividad paciente, constante y laboriosa del sexo del Olimpo Escorpión para defenderse de sus enemigos, y que han sido emitidas por los aires y captadas por cabezas enfermizas y degeneradas que las pusieron por escrito y fueron asumidas por tiranos con las que oprimieron a muchas naciones a lo largo de la historia. Por ello el Borbón, con este bagaje histórico, prefiere y se siente más cómodo con gobiernos de izquierdas, más amantes de la ley el orden y las pistolas que la misma derecha. Así las izquierdas, que lo dominan todo, son en este país las almenas y murallas del actual castillo del Olimpo Escorpión. Ya los gerifaltes de la iglesia oficial se adelantaron en su día y diseñaron los nuevos planos del castillo actual, convocando el Concilio Vaticano II, al que por cierto Franco envió un comunicado de adhesión y además dijo una vez a un cardenal: "Aun siendo el único militar de Europa que ha vencido al comunismo con las armas, aconsejo que los padres conciliares pueden tratar el tema del marxismo, pero que no toquen el comunismo porque esto sería meterse en política". Recuerdo que una de las mayores alegrías de Escrivá fue cuando le regalaron unos calzoncillos de S. Pío X, cuyo catecismo recomendaba vivamente en plena crisis postconciliar y que una vez dijo con autoridad, ya cascado por los golpes de la vida y como limpiándose la cara de todos los escupitajos que le habían tirado, que "este mundo lo salvarán los que crean en Dios", soliendo enseñar con orgullo el rosario de su abuela lleno de medallas.
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