martes, 29 de diciembre de 2009

EL CONCILIO "CAP I CASAL"

Voy a contar unas cuantas anécdotas para ilustrar a los profanos en estos temas sobre el evento del Concilio Vaticano II, ya que fue el punto de partida y los cimientos de la actual aldea global. Estamos hablando de los años 1962-65 en que yo tenía 8 años y estudiaba en el colegio de curas de la Inmaculada. La primera es que una vez el director espiritual del Opus en Cataluña nos dijo en una reunión informal que a Juan XXIII "se le había ido el Concilio de las manos". Otra es que un profesor del seminario, natural del Forcall en el Maestrazgo, nos dijo una vez que los documentos del Concilio, al contrario que en los concilios anteriores, estaban elavorados "tipo chorizo" a base de embutir doctrina en una calceta, y esto lo añado yo, con lo que se le ocurría a uno u otro obispo, para corregir los borradores de los expertos, teólogos considerados avanzados, mayoritariamente de universidades europeas, entre los que cabe señalar a Álvaro del Portillo entonces secretario general del Opus Dei. Así el aula conciliar era como una taberna en que los secretarios recopilaban las ocurrecias de los que "habían empinado más el codo". Otra es que Antonio Ripollés, cacique en su pueblo natal de la Mata en el Maestrazgo, capo en Tortosa, y que desde el comienzo de esta historia se infiltró en mi familia como consejero y espía, no se perdió ninguna de las cuatro etapas del concilio, acompañando al obispo Moll en el aula conciliar. Otra es que Franco, el último emperador coronado en Europa por la cristiandad, envió un comunicado de adhesión a dicho Concilio. Y por último que el Conde de Barcelona, padre del actualdictador, y que siempre estuvo rodeado, apoyado y aconsejado por el lobby político del Opus Dei, estuvo siempre encantado con los "avances" de dicho Concilio, cayéndosele la baba cuando lo nombraba.


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