lunes, 7 de diciembre de 2009

LOS PARÁMETROS DEL ESPECTÁCULO TORTOSINO

Aquí no sólo se ejecutan, sino que les gusta regodearse con sus víctimas. Por ejemplo, Mossèn Manyà, un cura gandesano del linaje humano, en sus últimas fotos da la impresión de haber pasado toda su vida como preso en un campo de concentración nazi. Pues bien, cuando murió estaban desplegados a toda vela los sentimientos catalanistas, en cuya defensa había empleado parte de su tiempo. Entonces los oportunistas clericales y políticos de turno aprovecharon ese su filón para llenar sus arcas. Pero respecto a su teología, a la que había dedicado toda su vida, el paleto, inculto, chavacano y que no sabía hacer la "o" con un canuto, José Mª Tomás, que ni tan siquiera se había leído ni uno de sus opúsculos, empleando su autoridad como vicario general de la diócesis más importante del mundo, echó de un plumazo toda su teología por tierra calificándola de superada y retrógrada. Cuando me vi forzado a abandonar el Roser, en una reunión del consejo parroquial, uno preguntó al rector Querol: "¿No creéis que os habéis pasado con este chaval?" Y el rector en una actuación teatral, propia de mujercitas, se puso a llorar, pasando así ante la opinión de los concurrentes, de verdugo en víctima. Por último, una vez un pobre hombre me contó que fue a saldar una deuda con un político, prohombre de la ciudad, y éste lo convocó en un despacho en que tenía una reunión con otros compinches. Al hacerle la justa reivindicación, el espectáculo de risas, burlas y vejaciones, coreadas por todos los demás, fue tal que aquel hombre salió de la reunión con la intención de matarle cuando lo encontrara por la calle. Y así podríamos contar hasta el infinito, pero esta sacrosanta ciudad ya se cuida muy mucho de que sus chanchullos no trasciendan a los medios.


No hay comentarios:

Publicar un comentario