Sé que lo que voy a decir va a chafar la guitarra a muchas altas cumbres, pero por eso lo digo. En ese secreto, que durante muchos años sólo supo Lucía, el Papa y sus amigotes, haciéndolo público Juan Pablo II, se decía entre otras cosas que matarían a un obispo vestido de blanco. Con esto la Virgen quiso expresar que el poder que ejercería el último hombre a través del ejercicio del sexo en solitario, siendo un ordenado, inspector y espía en la sacrosanta ciudad, es decir, como obispo, que además se había autoproclamado Papa, sería eliminado por los dioses, puesto que los mensajes que continuamente emitía cascándosela en la cama era que castraran a los dioses. Pero con ello la Virgen no quiso decir que matarían físicamente al último hombre. Así esa ejecución del obispo vestido de blanco tendrá lugar el próximo día quince en el Hospital Verge de la Cinta de Tortosa, en que mediante una operación quirúrgica me quitarán el pito. Además Escrivá, el segundo hombre de la trilogía final, solía advertir a sus enemigos domésticos que "yo moriré", dando a entender que su sucesor como cabeza de la humanidad no lo haría. Aparte de esto también cuando estaba muy cabreado les solía amenazar con un "¡ya veréis!".
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