martes, 8 de diciembre de 2009

LOS NIÑOS, LOS BORRACHOS Y LOS LOCOS (II)

Respecto a los que beben alcohol, colectivo también peligroso para la actual dictadura, no así el de los drogatas ya que a cada drogadicto los del estado lo llevan colgado en su cinturón como un trofeo de caza ya que no les supone ningún peligro, se han tomado desde el principio duras medidas represivas desde la ley de tráfico hasta las leyes sanitarias, pasando por su prohibición en grandes concentraciones públicas como las competiciones deportivas. Únicamente por presión de la juventud se han visto obligados a acondicionar ciertos espacios como los "botellódromos" para que los jóvenes puedan beber en manada. Pero siempre son espacios alejados lo máximo posible de los centros de poder y sober todo de la Zarzuela, y siempre controlados por estrictas medidas de seguridad policiales. Con todo esto y sin perder nunca la sonrisa han logrado imponer poco a poco sobre este país la ley seca, propia de las épocas más duras en que se impuso en la sociedad americana. Y todo ello apoyado por supuestos estudios científicos estadísticos, sociológicos y spicológicos.


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