Ya escribí en mis escritos de juventud "Telegramas desde el Olimpo" que en la actualidad "los dioses odian a Dios, mediante el amor lacerante que le infligen al hombre". Analizando y explicitando este pensamiento, a pesar de mi juventud cuando lo escribí, diré que los dioses, argonautas y sus secuaces humanos, siempre han odiado al hombre hasta llegar a nuestra época en que han llegado a considerarlo y tratarlo como un perro, puesto que van de sobrados. Y todo ello por la sencilla razón de que está creado a imagen y semejanza de Dios, que en último término siempre ha sido su principal enemigo, al que estos desgraciados quieren sustituir en el gobierno del mundo. Y el refinamiento maléfico de estos gilipollas ha llegado a tal punto de perfección en nuestros días, que ese su odio permanente e histórico han querido envolverlo, como quien quiere hacer la cuadratura del círculo, en el envoltorio del amor y la paz para engañar a los más posibles. Esto es el colmo del cinismo y la última voluta que han logrado desarrollar en sus retorcidos y elavorados cuernos con el paso del tiempo. ¡Fuera todos de aquí! ¡y a jugar, a la plaza!
No hay comentarios:
Publicar un comentario