Por muy embravecidas que bramen las olas del mar, el agua pasará a través de las montañas. Hemos llegado a esta etapa final de la historia caminando sobre multitud de cadáveres, pero también con el recuerdo de las innumerables batallas ganadas por el verdadero Dios, ya que el brazo del poder de Dios nunca se ha empequeñecido. Y es que me he apercibido en mi estancia de más de 50 años en el núcleo más duro y nuclear del poder mundial como es Ilercavonia (Pallas Atenea) y el Maestrazgo (Zeus) que sus habitantes no son enfermos patológicos ni psicóticos, sino seres libérrimos cuyo único objetivo es aniquilar al hombre, sea quien sea y haga lo que haga. Si no lo pueden atacar por la derecha, lo hacen por la izquierda o por el centro. Si no pueden por el mar, lo hacen por tierra o por aire. Se trata por tanto de la segunda y definitiva plenitud de los tiempos, ya que el vaso de la ira de Dios está colmado. TORTOSA, FINAL DE TRAYECTO. "Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, y el mar ya no existe" (Apocalipsis)...Y todo el mundo a confesarse ...Y a cumplir la penitencia, que para los ordenados consistirá en que los cirujanos les cocinen una salchicha y un par de huevos fritos.
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