miércoles, 13 de enero de 2010

YO EVITÉ LA NUEVA GUERRA CIVIL

Gracias a mi constante oración, y a la de otros, como un sillar escondido bajo tierra y sosteniendo el edificio, evité un nuevo enfrentamiento entre los españoles al morir Franco. No obstante reconozco que los íberos gilipollas de siempre se han servido de mi oración y amor para follar pecaminosamente, como si este país de la noche a la mañana y totalmente gratis se hubiera convertido en el cuerno de la abundancia. Así recuerdo una provocativa imagen de Felipe González en televisión en que aparecía fumando un enorme puro en franca camaradería con sus enemigos de derechas. Ahora que ya se ha parado el golpe, después de descargar de las venas de los íberos la nitroglicerina acumulada durante la dictadura franquista, ha llegado la hora de la siega para que cada uno reciba lo suyo, teniendo en cuenta que tras la aplicación de la justicia se impondrá el perdón. Falta todavía eliminar la energía, que a través de los sistemas humanos, cargan sus depósitos los dioses, argonautas y secuaces humanos, para llenarme todavía de mierda. Y en cuya enseñanza a la juventud los estados ateos invierten gran cantidad de recursos, al igual que la iglesia oficial en sus estrategias mal llamadas catequéticas. Por cierto hay un cura aquí en la diócesis que predica que Dios es energía.

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