Cuando termine de expulsar de la iglesia sin muros y metahistórica a toda mi familia humana, de la actual cultura de pecado de Iberia y del resto del mundo no quedará ni una astilla. El problema que tengo y por lo que pido colaboración y un poco de paciencia es que me funciona más rápido la cabeza que el corazón, pero todo lo que llevo escrito se cumplirá indefectiblemente. La introducción por parte de mi madre de mi familia en esta iglesia, fue una maniobra artera, paciente y bajo coacción psiquiátrica. Ella me solía decir que la iglesia yo no podría destruirla nunca, a lo que yo asentía con la cabeza ya que fue fundada por Cristo, pero pero en mis adentros estaba plenamente convencido de que con la aplicación del Proyecto quedará definitivamente purificada y rejuvenecida. Por ello, como argonauta que era, me recriminaba la maquinación del Proyecto, no pudiendo soportar esa idea. Los familiares del Maestrazgo me aceptaban la idea para continuar obteniendo de mí el maná, ya que con él ellos, con su típica chulería vasca, ya se encargarían de que no se llevara a término mediante sus maniobras orquestales en la oscuridad, mediante su cómoda instalación en dicha iglesia, sobre todo el padrino, que lo está, con el mazo dando, desde que yo nací. Una vez le expliqué el Proyecto a mi hermana, del que también se escandalizó ya que mis caminos nunca han sido los suyos ya desde que éramos pequeños.
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