Hay que recordar que TVE fue inaugurada por dos gallegos, es decir paisanos de Fidel Castro, como eran Franco y su ministro Fraga Iribarne, el eterno. Aunque Franco advirtió a los españoles, en ese acto, de los peligros que entrañaba ese pequeño artilugio tecnológico para la salud mental y moral de su España, reserva espiritual de Europa, tanto él como Fraga sabían que estaban colocando los fundamentos de lo que sería una olla de grillos para su proyectada nueva dictadura al cambiar el régimen. De hecho Fraga, superviviente de aquella inauguración se ha adaptado camaleónicamente al proyecto de Franco postmortem, batiendo todos los records de todos los personajes públicos, en su extenso repertorio de quiebros, quites, chicuelinas, molinetes, etc. en el ruedo ibérico, sin morir en el intento, permitiéndole pasar de una dictadura a otra sin tan siquiera despeinarse. Y digo que TVE (etc.) está en fuera de juego porque está al servicio de la dictadura comunista borbónica, faltándoles sólo a sus presentadores el uniforme militar. Aunque siempre he mirado la TV desde la distancia y leyéndola entre líneas, como quien no se fia de algo que ofrece gratuitamente el estado, llegué al convencimiento pleno de que la TV en Iberia era intrínsecamente perversa cuando mi madre me obligaba a mirarla bajo la amenaza de llevarme al psiquiatra si no lo hacía. Ya decía en su día la revista satírica "La Codorniz" que Prado del Rey era el prado en donde pastaban todos los españoles, continuando en plena vigencia el dicho, y habiendo sido corregido y ampliado dicho Prado.
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