"Tened confianza, yo he vencido al mundo" (Jesucristo). Ciertamente hay que reconocer la enorme dureza de la roca ibérica, la piedra de Tarsis, pero esta batalla la vamos a ganar sin bajar del autobús, como decía el que fuera entrenador del Barça, Helenio Herrera. Tengo el problema de que mi familia, los del terruño y sobre todo el capo Ripollés, todavía se me cuelan por la puerta del niño, por lo que hay que cerrarla inmediatamente. Así mi primo Abelardo, a quien comparo con el personaje bíblico Putifar, y su esposa todavía saludan al niño que llevo dentro. Y su hermano Pedro y el capo Ripollés en alguna ocasión me han tentado para que empiece autilizar las armas de mayor según ellos, para que entre en su terreno. No, no hay que anular al niño por ese camino sino por la vía de la reciedumbre de las virtudes humanas y cristianas, lo cual no implica que dejemos de ser niños ante Dios, pero sí muy adultos frente a nuestros enemigos, llevándonos esto incluso a neutralizar a los más duros y contumaces.
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