lunes, 25 de enero de 2010

EL TABACO, EL CHIVO EXPIATORIO ACTUAL

Cuando se estaba construyendo el actual seminario de Tortosa y algunos pabellones ya estaban habilitados para los seminaristas, había un profesor de matemáticas, Mossèn Pepe, de Roquetas, que estaba sordo como una tapia y que en cierta ocasión en clase se apercibió con ese sexto sentido que tienen los sordos, de que había marea alta en la clase y llamó la atención a los alumnos. Uno de ellos para tomarle el pelo y hacerse el gracioso ante los demás compañeros, le dijo: "Mossèn Pepe, se trata del "tam-tam" de los albañiles". A lo que inmediatamente replicó el desconfiado profesor: "No es el "tam-tam" de los albañiles, sino el "rum-rum" de ustedes". Por esta misma regla de tres yo desde aquí también quiero lanzar una nueva hipótesis de trabajo científico, que dejo para otros estudiosos, que quieran seguir mi método de investigación, constituyendo dicha hipótesis una auténtica revolución en el campo de la medicina y de la prevención del cáncer y demás enfermedades. Mi hipótesis es que no es el fumete del tabaco el que produce el cáncer, sino el humo sagrado del incienso de los incensarios y del sebo de los velones, léase la actividad sexual de los dioses, argonautas y sus secuaces humanos. Y doy como dato-prueba, sobre la que basar la investigación, el hecho de que la zona de Tortosa y sus comarcas, en la que desde hace 6.000 años nunca ha cesado ni se ha interrumpido la actividad olímpica del "amunt i aball" (arriba y abajo) y por tanto es la zona más activa en este sentido, es en la actualidad la zona en proporción más cancerígena de toda Cataluña.

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