A todo lo dicho anteriormente el pueblo ibérico, acostumbrado por tradición histórica al gorroneo y a huir como del demonio del planteamiento del problema histórico del país, se ha limitado a decir: "A caballo regalado, no le mires el dentado". Así cuando actualmente a los ayuntamientos se les ocurre regalar al pueblo las típicas macropaellas valencianas en sus fiestas, lo nunca visto en este país, cuyos ayuntamientos siempre han tenido fama de tacaños y de aprovecharse del honrado trabajo de sus ciudadanos, los típicos gorrones que no se pierden nada de lo que se da gratis aunque sea mierda, como los guardias civiles jubilados de esta ciudad que son los primeros en acudir a la inauguración de un nuevo local porque dan comida y bebida gratis, pues digo que a los típicos gorrones ni se les pasa por la cabeza el plantearse si dicha paella la paga el ayuntamiento o alguna firma comercial, sobre si los operarios que la han cocinado han sido contratados por el ayuntamiento o trabajan por obediencia ciega a las directrices de su partido que es el del alcalde, ni tan siquiera se plantean qué busca el ayuntamiento como contrapartida a su gesto de generosidad. Sencillamente el gorrero pueblo ibérico se limita a comentar siguiendo su milenaria y resignada tradición de sometimiento al poder establecido de siempre, que: "A caballo regalado, no le mires el dentado". Y así nos luce el pelo.
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