sábado, 2 de enero de 2010

EL CURIOSO ESTILO Y TÁCTICA IBÉRICAS

La tribu ibérica tiene unas características irrepetibles en ninguna parte del mundo. Así cuando al hombre le van bien las cosas todos se ponen de parte de él, eso sí, sin atender a lo que dice ni para complacer sus deseos, sino únicamente para ver qué pueden conseguir de él en sus momentos de bonanza, para así poder seguir atacándole desde sus maniobras orquestales en la oscuridad. Así Escrivá solía decir que a él se le ganaba con una raspa de sardina, por lo que pronto se vio rodeado por una panda de buitres carroñeros eso sí muy finos, mayoritariamente íberos, para que siguiendo farisaicamente sus estatutos, obtener de él el maná, para seguir dándole palos y espiar sus intenciones y proyectos, de los que informaban a las altas instancias. A mí mi hermana, el enlace de la ciudad y mi familia, considerando que los íberos ya me habían ganado la batalla, me soltó una diatriba despectiva para rematarme. Yo me dije que ojalá con eso hubiera tirado definitivamente la toalla. Pero hoy en cambio, como me he recuparado, ya ha vuelto en busca mía aunque no me ha encontrado, supuestamente a instancias del madero mi cuñado, que debe necesitar más madera por orden del dictador Borbón. Pero en este país de ladrones y criminales el precio de la madera para calentar las estufas, se ha puesto por las nubes y más que se pondrá, ya que el actual hombre ya no admite la moneda de la sonrisita, la campechanía ni las palmaditas en la espalda ni de las promesas para no cumplir.


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