En una definición dogmática del Magisterio Extraordinario "ex cathedra", la Iglesia pone todo su poder doctrinal calificándolo de infalible sabiendo que en esa definición está asistido por el Espíritu Santo, que no puede engañarse ni engañarnos. Esas definiciones suelen ser breves, concisas y concretas, midiendo cada palabra hasta la colocación de las comas, para que pueda ser entendida por todos incluso por un niño iniciado en la doctrina cristiana. No hubo ninguna definición de este tipo en dicho concilio. Y por supuesto, lo que no se definió dogmáticamente, por "contradiccio in terminis", es lo que estaba en la mente de todos los padres conciliares en la tabernaria aula conciliar, y para lo que en último término se convocó dicho concilio, para "atar los perros con longanizas". Dicho pensamiento en la mente de los padres era que la polla de los ordenados es el mismo Cristo. Y ni tan siquiera llegaron a utilizarse expresiones atrevidas como las empleadas por Escrivá, cuando decía por ejemplo que el lecho matrimonial es un altar.
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