jueves, 7 de enero de 2010

LA PEDERASTIA FAMILIAR (y II)

Los dos principales objetivos de la pederastia familiar, para el pretendido espabilamiento de los hijos en la maraña de la vida, son en primer lugar encontrar lo antes posible una buena colocación, a poder ser con poco trabajo y un buen sueldo. Si optan por una carrera universitaria, normalmente no lo hacen por vocación a la profesión que eligen, sino por obtener sea como sea el título universitario, sin auténtico amor a la verdad de los conocimientos que les imparten ya que son contados los que una vez terminada la carrera se proponen como objetivo el profundizar superándolos avanzando en los bagajes científicos que obtuvieron de sus profesores. Un osteópata francés instalado en Tortosa me contó una vez que un tortosino, viendo su éxito, le pidió que le enseñara las cuatro técnicas principales de su rama para poder también él instalarse por su cuenta, a lo que el honesto francés se negó esgrimiendo que él para obtener ese título había tenido que pasarse muchos años estudiando en una universidad francesa. Estas ansias por obtener una buena colocación con el mínimo esfuerzo, explicaría la proliferación en este país de los cargos políticos y parapolíticos en donde se manejan grandes cantidades de dinero y para los que no son condición sine qua non el haber obtenido un título universitario, y también explicarían la puñaladas que se clavan entre ellos en las campañas electorales. El segundo objetivo es que desde pequeños aprendan las técnicas para "dar leña al mono", junto con los sistemas de seducción hacia el mono para obtener de él el maná o la leña para apalearlo en cualquier circunstancia u ocasión. La finalidad última de estos dos principales objetivos es ocupar cada uno una plaza, aunque sea sólo de tornillo, en el macroengranaje de los llamados altos intereses del estado, que son los del Olimpo: la persecución y caza de la perdiz hasta el final.

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