No estoy en absoluto de acuerdo con el proceso de beatificación de Juan Pablo II que se ha abierto en el Vaticano. Primero porque siendo padre conciliar hizo campaña entre los demás padres para que no se tratara el tema del marxismo, como contrapartida a los servicios que le prestaba el partido comunista polaco. Segundo, porque en su primera visita papal a España, con el reciente triunfo del PSOE del meapilas y ateo Felipe González, dijo en la plaza de Oriente, escenario pocos años antes en que la multitud apoyó al Franco anticomunista, que él, el Papa, acogía a todos sin decir una sola palabra contra la política marxista y atea que se avecinaba para la nación, y que estaba apoyada por la iglesia oficial española, con el tortosino Tarancón al frente. Y por último, porque todo su pontificado estuvo dedicado a difundir por todo el mundo, apoyado por el lobby del Opus Dei, que se dejara entrar en todas las estructuras sociales la polla de los ordenados, que para él era Cristo, motivo que fue la causa de su atentado en la plaza de S. Pedro por parte del bloque comunista de los países del Éste, que no soportaban ese liderazgo de Wojtyla para quitarles el chollo. Como la causa es la que hace al mártir, no sufrió el atentado por defender al Cristo del evangelio sino por defender la follamenta olímpica de siempre, y que el Concilio no definió dogmáticamente porque al Espíritu Santo no puede engañársele.
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