martes, 12 de enero de 2010

FRANCO QUERÍA OPUS PARA SU VALLE DE LOS CAÍDOS

Franco, que desde que fue colocado en la Jefatura del Estado español por Pío XII, a través del obispo de Tortosa, Félix Bilbao, se pasó toda su vida, junto con su "cleca ibérica" pitorreándose de Escrivá. Como iba de sobrado, incluso se permitía hacer piruetas con él, como cuando le pidió curas para llevar su faraónica y escandalosa obra del Valle de los Caídos, mientras muchos españoles pasaban auténtica necesidad, y aún sabiendo que se lo negaría. También se permitió montarle el numerito a Escrivá de llamarlo al Pardo para que pusiera en vereda a Rafael Calvo Serer, socio del Opus, que conspiraba desde la prensa contra su régimen, aunque bien sabía Franco que así colaboraba en las estratejias futuristas que estaba diseñando Franco para España desde el Pardo. Le dijo a Escrivá para picarlo que ese Calvo Serer no tenía ni familia, a lo que Escrivá reaccionó que era él Franco, el que no tenía familia. A lo que Franco con el mínimo de sus desprecios teatrales le pidió perdón. Siguiendo en esa su política futurista sustituyó en su gobierno a los falangistas por los del Opus. E incluso López Rodó, ministro franquista, y socio del Opus en una ocasión le pidió consejos a Escrivá para la política española, a lo que Escrivá se negó a dárselos, porque sabía que detrás de esa petición estaba Franco para pitorrearse de él. De hecho Escrivá en cierta ocasión calificó al gobierno de Franco y sus ministros como los monaguillos que se beben el vino del cura.

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