Por eso Escrivá, por influencia angélica, era moro y judío, pero esencialmete era un cura católico por influencia del Dios verdadero, y hasta las últimas consecuencias, cosa que nunca le perdonaron sus enemigos olímpicos, hasta el punto que a los curas de Tortosa, junto son su obispo, les molestaba en gran manera la coherencia doctrinal católica del Opus, a la que siempre que tenían ocasión se oponían con todas sus fuerzas, no dejando que se difundiera en su territorio ilercavón, para que no se les despitara su rebaño. Pero como ya dije, esa simbiosis de los ángeles y del Dios verdadero en la fundación del Opus Dei, nunca ha sido objeto de reconocimiento por parte de la Iglesia fundada por Cristo, mediante una definición dogmática, puesto que Cristo, fundador de la Iglesia, junto con su padre putativo, José, y su Madre, María, siempre se mantuvieron vírgenes, ya que no vinieron a la tierra a perder el tiempo y a tirar cohetes, sino que vinieron "a por feina" arremetiendo contra los vicios, poderes y placeres del Olimpo y de sus seguidores. De hecho Escrivá nunca asistía a las ordenaciones de los curas del Opus. Y en sus últimos años se alarmó del fenómeno de poder olímpico a nivel mundial y eclesiástico, que se fue creando a sus costillas por la plaga de estorninos de sus curas olímpicos, hasta que intentó desmarcarse del fenómeno, dedicándose casi exclusivamente a predicar catequesis católica sobre todo en Sudamérica y llegando a tratar de mocoso a alguno de sus curas en aquellas catequesis filmadas.
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