lunes, 18 de enero de 2010

LA CATEQUESIS OFICIAL IBÉRICA ESTÁ CORROMPIDA

Tortosa, capital inspiradora de todos los movimientos mundiales en contra de la verdad, de Cristo y del hombre, en la actualidad tiene un obispo, Javier Salinas, que controla en Cataluña, en España y por extensión de sus publicaciones catequéticas, también América Latina, la catequesis heréritica postconciliar. En ella hasta se han publicado catecismos para someter a los subnormales, que por sus circunstancias siempre han pasado olímpicamente del Olimpo, valga la redundancia. En esta catequesis herética el objetivo tendencia es que el catequizado descubra al hombre como su peor enemigo, del que no obstante tiene que hacerse amigo para sacar de él los "cacaos" para poder atacarlo. Esto se consigue a través del aprendizaje de conocer sus actitudes humanas, sus reacciones, su forma de pensar, de actuar, en definitiva de conocer su psicología, dejando aparte su cualidad de creyente del Cristo del evangelio y de la iglesia fundada por Él. En este proceso de conocimiento del hombre actual ha jugado un papel decisivo José Mª Tomás Prats, nacido en los humedales incultos y chavacanos de los arrozales del delta del Ebro, el cual ocupando con un golpe de estado y por derecho de conquista el vicerrectorado del seminario de Tortosa, con la venia del valenciano y chufero obispo Carles, comenzó a hacernos tests psicológicos a los seminaristas en definitiva para conocerme a mí a fondo, aparte del trato diario que tenía con nosotros. Sobre estas bases comenzó a publicar catecismos, después de hacerse con el control de la delegación de catequesis de la diócesis. También se afilió al recientemente nacido SIC (secretariat interdiosesà de catequesi) de Catalunya i les Illes, a los que les pasaba información privilegiada para elavorar sus heréticos catecismos. En la actualidad este chavacano e inculto individuo se ha hecho con el Priorato de la Cinta, después de ser vicario general de Sistach y de Salinas por elección democrática, lo nunca visto en la iglesia católica, para cerrar a la devoción popular la Real Capilla, soportando el sumiso y masoquista pueblo tortosino dicha medida, siempre fiel a sus dioses, sus vacas sagradas. Por último cabe decir que el nuevo catecismo para la Iglesia Católica, publicado por Juan Pablo II, cogió a contrapié a los dioses ilercavones y catalanes, por lo que se las ingeniaron  para que el dicasterio vaticano para el clero, en que por cierto trabaja un cura tortosino hijo de Vinebre, publicara un documento favorable a sus teorías catequéticas, al que se agarraron como a un clavo ardiente para seguir difundiendo, bajo justificación vaticanista, su catequesis herética.

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