martes, 2 de marzo de 2010
TAYO SIGUIÓ A UN ÁNGEL (IV)
Y efectivamente en los años 78 y 79, mientras yo estaba chupando purgatorio en Morella y durante cuyos nunca visité Mirambel ni mi familia, comenzó a cumplirse la profecía de la abuela angélica, puesto que comenzaron a reconstruir y adecentar el pueblo sin que Tayo ni nadie del pueblo tuviera que soltar un duro, ya que el gasto corrió a cargo de Bellas Artes a instancias de un alto funcionario que era familiar lejano del famoso pintor Sorolla natural de Cantavieja. El único comerciante del pueblo que se aprovechó de la reforma fue Tayo, ya que a partir de entonces hubo una eclosión turística que normalmente aparcaban en su establecimiento. Hasta consiguió que el arquitecto de la reconstrucción desistiera de la idea de cortar el tráfico rodado en la única entrada del pueblo, el portal de la monjas, ya que esto sería un problema para que los camiones abastecieran su establecimeinto. Recuedo que ya en los años 60 le oí decir a Tayo que con tantas bombas como cayeron en la guerra civil ojalá hubiera caído una sobre el portal de la monjas para que los camiones pudieran entrar sin ninguna dificultad hasta su establecimiento. En 1983 visita el pueblo la reina de España para conceder el premio "Europa nostra" por la restauración del pueblo. Y hasta el hijo de Tayo, Pedro Manuel, formó parte de la comisión del ayuntamiento para ir a la Zarzuela para devolver y agradecer su visita. También le he oído decir a Tayo que lo mejor que hicieron las monjas fue abandonar el pueblo ya que eallí no tenían de calefacción ni la más mínima comodidad.
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