viernes, 26 de febrero de 2010
EL GANGOSO SUPERESTAR (y II)
El responsable de esta democracia coronada dice a su corona: "ahora me la quito, ahora me la pongo". Me explicaré. La labor de ingeniería política ibérica de los altísimos padres de la constitución, diplomados en la industria pastelera, fueron los que creo que acuñaron por primera vez el rarísimo y nunca visto en este país, aunque ya hubo algo parecido en el reinado de Alfonso XIII, el término de "democracia coronada", que considero que es un monumento a la perplejidad, al confusionismo y a la contradicción con el objetivo último de que quienes toman las macabras e infames decisiones políticas en este país, queden a salvo de cualquier responsabilidad sobre las mismas, escudándose en el anonimato de manada, algo parecido al juego llamado del "borinot" en que uno como víctima, con los ojos cerrados y de cara a la pared, expone su mano extendida hacia atrás, para que uno de los jugadores, escudado en el anonimato del grupo, le dé un fuerte golpe en la mano, y la víctima girándose tiene que adivinar quién le ha pegado. En esta obra de ingeniería de gobierno democrático con corona, tenemos a un individuo, que por el alto cargo que ocupa, el máximo, se entera de lo que realmente conviene al país, pero para hacer todo lo contrario para fastidiarlo y recibir el aplauso de los que son como él, puesto que como decían Tip y Coll "el clima que reina, pero que también gobierna", es decir que la corona aunque sea bajo mano realmente gobierna e inspira al parlamento lo que tienen que legislar, pero a la vez a la hora de firmar oficialmente una ley, contradictoria con la ley natural y divina, que le puede proporcionar muchos enemigos e incluso condenas de instancias superiores como la iglesia, aparece como un rey sin corona, es decir, como un simple elemento decorativo que se ve obligado a firmar lo que le ordena el parlamento elegido democráticamente por el pueblo. ¡Muy agudo!
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