viernes, 12 de febrero de 2010

EL COMUNISMO DE LA MACROSECTA... (XVI)

A pesar del atentado nunca abjuré de la verdadera Fe ni dejé la oración, aunque tenía la impresión de que cuando me ponía a ello lo hacía como si fuera una máquina. Aunque debo reconocer que hace unos cinco años dejé de celebrar misa por imperativo legal de quienes tienen secuestrado y manipulado a Cristo en la Eucaristía. Después del atentado, no obstante, entré en una fase de noche oscura, quizá peor que la que sufrió S. Juan de la Cruz, y en que a veces sólo me sostenía la Fe, el catecismo breve de S. Pío X, por la autoridad moral, por saber quién era él y por el cargo que ocupaba cuando lo mandó publicar. Pero Dios no me soltó nunca el cable con el que me tiene atado, aún en medio de todo tipo de problemas, porque él nunca abandona a quien es sincero y actúa con rectitud de intención buscando su gloria y el verdadero bien de sus criasturas. Pero también he de reconocer que ahora los de la macrosecta lo tienen más crudo para la conquista de China, puesto que como dice la canción del cantante gitano y catalán Peret, "cuando era pequeño jugaba a las bolas, pero ahora que soy mayorcito juego a otras cosas", aunque no se me puede aplicar la frase al pie de la letra porque yo nunca me he tomado la vida como un juego, ni he venido a este mundo a "xalar" a costillas de los demás, objetivo que parece ser el único de los íberos dando culto a sus dioses. Y por último, quiero recordar una advertencia muy seria que repetía Escrivá en sus últimos años, cuando decía que "como Dios (el verdadero, preciso yo) se enfade, váis a saber lo que es bueno" ¡raza de víboras!, añado yo.

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