Respecto a la teología de la liberación que usa terminología abiertamente marxista, sólo hubo unos pocos teólogos, algunos del Opus, que analizaron sistemáticamente dicha teología, cosa de la que sólo nos enteramos los técnicos. No obstante en su crítica no llegaron al meollo de la cuestión, quedándose el tema en una simple discusión campestre, rústica y rural de pastores ilustrados, por el reparto de las ovejas y zonas de pasto, que tienen en arrendamiento. El Vaticano propietario de todas las ovejas y pastos, ya que tanto unos como otros le pagan puntualmente, en el fondo le daba igual la polémica, pero para salvar la cara ante el peso histórico de su milenaria tradición doctrinal, hizo algún gesto y documento poniéndose de parte de los detractores de dicha teología, aunque poco después sacó otro documento, muy esperado por los liberacionistas, en que prácticamente justificaba toda su labor. Y sólo tomó ciertas medidas disciplinares simbólicas y sólo a algunos cabecillas destacados liberacionistas. En definitiva el asunto quedó en agua de borrajas, ya que al Vaticano, después del Concilio como ya dije, "le va la marcha", diseñada por el Olimpo Escorpión de Tortosa y sus comarcas, "domus sapientiae" (casa de la sabiduría), con su permanente "amunt i aball" al que ha permanecido fiel y constante durante 6.000 años.
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