Y en tercer lugar, dejando aparte el potaje de "sexo, drogas y rock and roll" englobado en el macropaquete de la música "chin-chin", de la que ya estoy hasta los huevos, y también dejando aparte la prolífica producción sobre la exaltación de la vida animal, me detendré en el constante adoctrinamiento del cajón mágico sobre el origen del mundo y de la vida: los reportajes evolucionistas. Éstos con machacona e inamobible insistencia continúan cifrando en millones y millones de años el inicio por chiripa caprichosa de la naturaleza, sin colocarle a ningún Ser Superior responsable de ello y sin ningún orden ni concierto, del mundo y de la naturaleza humana, a la que consideran un poco más evolucionada que la animal estricta. Así, el cajón mágico acorde con lo que los jóvenes aprenden en la escuela, quiere hacer retroceder los avances de la civilización a las épocas, casi ancestrales en que pululaban por doquier todo tipo de fábulas y mitos también sobre el origen del mundo y del hombre, que emitidas desde el Olimpo Escorpión, querían robar la patente de cración y de propiedad al Dios verdadero, por lo que éste tuvo que intervenir, a través de un hagiógrafo inspirándole la escritura del primer libro de la Biblia, el Génesis, para dejar claros para siempre sus derechos de propiedad y de creación. Pues la actual teoría del evolucionismo quiere reproducir aquellos mitos, aunque ahora se han vestido de cientifismo, para hacernos volver a la edad de piedra y del arte rupestre, a través de la educación y del "tótem" sagrado del cajón mágico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario