viernes, 26 de febrero de 2010

LA SOLIDARIDAD MATERIALISTA ES UNA MENTIRA (y II)

Esto queda también muy bien expresado en el lema "vive y deja vivir" que le he oído repetir muchas veces al periodista americanizado, Jesús Hermida, que en la época franquista también flirteó con el Opus para ver de qué iba el asunto. También hay otro lema que dice que "mi libertad termina cuando comienza la del otro", teniendo en cuenta que se trata de la libertad animal o libertinaje que ante el laberinto y confusión de las relaciones humanas que produce el ateísmo y consiguiente autoafirmación autónoma personal, busca reglas de juego para evitar en lo posible la destrucción mutua, de la que está preñada esa forma de vivir. En definitiva la exaltación materialista de la solidaridad en el fondo está motivada porque el ateo lo único que teme en este mundo es la soledad y vacío que produce su egoísmo buscando a toda costa paliar con toda clase de sucedáneos esas consecuencias negativas de su imbecilidad. De ahí la multitud de actos de concesiones de premios, de homenajes y disparos de flases a quienes más han avanzado y a los más atrevidos en esa loca carrera del vacío y de la nada. De la multitud de mítines políticos, de macrocelebraciones pseudoreligiosas, de reuniones políticas, eclesiásticas o culinarias por decir algo, porque el abanico es casi infinito. De ahí el que la gente esté siempre dispuesta a asistir a cualquier manifestación callejera sea cual sea el motivo de su convocatoria. De ahí la conciencia de clase social a la que se pertenece, el espíritu de secta en el que muchos se sienten arropados. Y en fin, la enfermedad de nuestro tiempo, cual es el de los nacionalismos que une a las grandes manadas en torno a un trozo de trapo, por el que algunos son capaces incluso de dar la vida. De lo que podemos concluir que la mayoría de locos están sueltos y de que sólo somos de vez en cuando confinados en los psiquiátricos los sensatos.

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