sábado, 6 de febrero de 2010

EL COMUNISMO DE LA MACROSECTA... (VI)

 Es cierto que el cuerpo de élite de la macrosecta, los numerarios, casi todos con profesiones muy bien remuneradas, dan todo lo que ganan a la organización y no poseen nada como propio aunque no les falta de nada. Y es que esta sed de dinero de la macrosecta no es un fin en sí mismo, sino que es para tener bien cubiertas las espaladas económicamente y con ello tener autonomía y libertad para poder ejercer su poder de ir sometiendo poco a poco las voluntades humanas y del hombre a su dictadura comunista-olímpica. Este desprendimiento del dinero de la clase selecta es como si vivieran ya la anticipación de su ideal, cuando todo el mundo esté sometido a los dioses ya que entonces la gente ya no tendrá que preocuparse del dinero según su ideal. Esto queda reflejado en una canción de la cantautora catalana. Marina Rosell, que una vez, cuando yo estaba de cura en La Galera vino a este pueblo a hacer un concierto, ya que su niñez, juventud, el maestro de la escuela, maricón y pederasta, y algunos padres de familia, sobre todo madres del pueblo, estaban dominados por el médico y su esposa, comunistas y madrileños de la ostia. Dice dicha canción que traduzco del catalán: "Cuando todo el mundo viva de amor ya nunca más volverá a haber miseria, los soldados serán trovadores, pero quizá no podamos verlo..." Entonces, según el rollo olímpico, será cuando la humanidad habrá completado su evolución al confluir en el punto Omega, es decir, "Cristo", es decir, las pollas de los dioses, según la hipótesis pseudocientífica que aventuró hace años el jesuita francés, Thailard de Chardin, como ya dije, y que en paz descanse. 

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