domingo, 21 de febrero de 2010
EL COMUNISMO DE LA MACROSECTA... (XXI)
Respecto al asalto de la macrosecta del Opus al Vaticano, debo decir que desde que murió Escrivá se abrieron de par en par las puertas del Vaticano al "Opus diaboli", no al Opus Dei, contra el que comenzó una soterrada persecución olímpica de muchos de sus socios y socias, auténticos canonizables, mediante muertes prematuras. Por cierto, a Escrivá en vida, el Vaticano, con educación y diplomacia, siempre lo trató a patadas, como cuando en sus últimos años tuvo que presentar un pleito para que quitaran de una comisión que tenía que tratar algún asunto de la Obra, a ciertos eclesiásticos declaradamente enemigos de Escrivá y de la Obra, y ganó el pleito que obligó a Pablo VI a dar marcha atrás. Para probar el entente cordial entre la Prelatura y el Vaticano al morir Escrivá comenzaré con dos gestos. El primero es que Wojtyla al ser elegido Papa, una de las primeras cosas que hizo fue visitar la tumba de Escrivá en Villa Tevere, acompañado por Álvaro del Portillo. Y el segundo es que al morir éste siendo Prelado, Wojtyla se arrodilló ante su féretro, cosa que el Papa sólo hace ante un cardenal difunto. En fin, "cul i merda". Wojtyla como Papa aprobó los estatutos jurídicos de la Obra, sólo corrigiendo la palabra "socio" por la de "miembro" y como ya he dicho se consagró obispo al nuevo presidente, estableciéndose así también para sus sucesores. Creo que los viajes estelares y mediáticos del Papa Wojtyla por el mundo eran organizados por gente del Opus, que también movía a su "cleca", llegándose a formar una especie de incondicionales "fans" a los que algunos llamaban "papa-boys".
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