miércoles, 24 de febrero de 2010
CUANDO SALÍ DE CUBA (II)
Todo ha ido como una seda en el cambio de nombre de cuatro recibos: impuesto municipal, basuras, luz y el del seguro. Pero cuando he tenido que enfrentarme al "tribunal de les aigües" del ayuntamiento de Tortosa la cosa se ha complicado laberínticamente, hasta el punto que me he visto obligado a visitar cinco centos oficiales de la ciudad incluido el del tribunal y durante 3 ó 4 días, avisado que para el trámite tendré que desenbolsar 310 euros, sacando la impresión de este largo pergrinaje de ventanillas de que sus empleados me concederán como si me perdonaran la vida y concediéndomelo como gracia extraordinaria, sólo concedida a las últimas voluntades de quienes ellos consideran que están en el patíbulo de la muerte, por sentencia dictada por unanimidad por toda la población ibérica. Sólo diré al respecto que existe una canción popular "ebrenca" con el título de "El errat de comptes" (el que se equivocó de cuentas). Pues esta canción, por acción "bumerang" se volverá contra ellos ya que "la tierra es para el que la trabaja" y no para lo señoritos caciques, gorreros y explotadores. ¡Laudetur Iesus Christus! ¡Christus vincit, Christus regnat, Christus vincit!
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